Libertad, privacidad y democracia
Libertad, privacidad y democracia
La libertad significa que todos los votantes elegibles pueden emitir su voto y que este sea contado, sin intimidación, obstrucción ni manipulaciones. Significa que los tejanos, y no los políticos, pueden tomar sus propias decisiones personales en materia de salud, guiados por sus familias, sus médicos y sus creencias. Y significa que puedes organizarte, practicar tu religión, protestar pacíficamente y presentar peticiones a tu gobierno sin temor a represalias o castigos.
Derechos de voto y mapas justos
Proteger el acceso igualitario a las urnas. Garantizar que todos los texanos con derecho a voto puedan registrarse y votar sin barreras innecesarias, intimidaciones o interferencias partidistas.
Luchar por mapas electorales justos que reflejen las comunidades en lugar de los intereses personales de los políticos, y defender la norma democrática básica de que los ganadores asumen el cargo y los perdedores aceptan su derrota.
Derechos de la Primera Enmienda
Defiende los derechos de la Primera Enmienda para todos los texanos. Protege la libertad de expresión, la libertad religiosa y la protesta pacífica.
Proteger el derecho a organizarse. Defender a los trabajadores, estudiantes, padres y grupos comunitarios que se unen para defender sus intereses, incluido el derecho a presentar peticiones al gobierno y participar en la vida cívica.
Fortalecer las protecciones para los denunciantes y contra las represalias. Garantizar que los texanos puedan denunciar las conductas indebidas y exigir transparencia a los funcionarios electos y a los organismos gubernamentales sin sufrir represalias.
La libertad de tomar decisiones personales sobre la atención médica
Mantener al gobierno fuera de la sala de examen. Proteger el derecho de los texanos a tomar decisiones médicas privadas basadas en hechos médicos y circunstancias personales, y no en mandatos políticos.
Proteger la autonomía de los pacientes y los médicos. Garantizar que los médicos puedan proporcionar una atención médica adecuada y que los pacientes puedan recibirla sin temor, retrasos o interferencias de carácter político que aumenten el riesgo y socaven el consentimiento informado.